Como cada enero Seanan McGuire acude puntual a su cita con los Wayward Children, dispuesta a ofrecernos una nueva historia de este mundo de posibilidades infinitas. No quiero engañar a nadie, cuando una serie alcanza tantas publicaciones a veces se leen con el piloto automático puesto, una forma de volver a interactuar con los personajes que nos hicieron sentir bien en el pasado pero que quizá ya no levantan tantas pasiones.
Through Gates of Garnet and Gold nos trae a Nancy de vuelta a la escuela de Eleanor West, ya que aunque ella había vuelto a su mundo de elección, una crisis le hace volver para buscar ayuda entre sus antiguos compañeros de clase. Resulta bastante complicado hablar sobre la trama de esta novela corta porque hay mucha historia detrás y es necesario haber leído todas las entregas anteriores para disfrutar de los muchos easter eggs que la autora va dejando por el camino, pero creo que esta es una buena entrega para los que disfruten con la interacción entre personajes, pero no con la exploración de nuevos mundos. Tiene su poquito de misterio, pero tampoco mucho, porque creo que la autora ya ha decidido cuál va a ser su villano favorito en las próximas entregas.
Resulta un poco extraño que nos presenten a una nueva estudiante de la escuela pero que la novela no esté protagonizada por ella, supongo que esto será debido a que en otra entrega conoceremos su historia más en profundidad, pero aún así resulta un tanto llamativo.
Me ha gustado especialmente el desarrollo de Sumi como personaje, creo también que es una de las favoritas de McGuire. Suyos son los momentos más divertidos de la novela, con su aproximación insensata al universo.
No me cabe duda, Seanan McGuire continuará escribiendo libros en este universo y yo… pues seguiré leyéndolos.


