The Geomagician parte de una premisa interesante pero que podría haber ido tanto bien como mal. En un trasunto de la sociedad victoriana, Mary Anning es una joven de orígenes humildes pugna por hacerse un hueco en la ciencia como geomaga, chocando frontalmente con un sistema patriarcal que se opone de manera sistemática a cualquier novedad. A pesar de sus evidentes habilidades para encontrar fósiles y sus rompedoras teorías, no tiene ninguna oportunidad de exponer sus conclusiones en el anquilosado mundo académico, hasta que el azar (o quizá no tanto la suerte) pone en sus manos un ejemplar vivo de pterodáctilo.
En la novela se pueden notar las diversas fuentes que han servido como inspiración a Mandula. Desde la teoría de la evolución de Darwin y cómo costó que la aceptaran tanto la iglesia como otros científicos a la lucha en el nacimiento de la revolución industrial, así como el profundo machismo del mundo académico. Pero todo está pasado por un tamiz fantástico y aderezado con un sistema mágico no demasiado original pero que le viene como anillo al dedo al relato. El libro queda por tanto muy equilibrado y es una delicia ir leyendo las páginas en las que se va viendo la evolución de Mary, que a pesar de todo tiene una elevada idea de sí misma y a veces es impermeable a los problemas que hay a su alrededor.
El interés de la subtrama romántica se ve bastante disminuido en comparación con los demás elementos que se desarrollan en el libro. Sabemos que la relación de Mary y Henry viene del pasado, pero la verdad es que no nos interesa mucho ni cómo se gestó en su momento ni cómo evoluciona en la actualidad. Me temo que a veces esta parte es más un añadido que un elemento intrínseco a la historia, y la actitud algo pasiva de Mary tampoco ha mejorado mi opinión sobre esto.
No es menos cierto que el final parece un poco precipitado, sobre todo teniendo en cuenta que es la primera parte de una duología, lo cual nos hace entender que la historia no termina aquí. Hubiera preferido que la autora se hubiera tomado su tiempo bien para cerrar mejor la historia bien para dejarla encaminada hacia el siguiente volumen, pero lo cierto es que parece que no sabía como poner el punto seguido a una novela entretenida, no exenta de fallos pero de muy agradable lectura.
Jennifer Mandula se ha marcado una gran primera novela mezclando fantasía histórica con fósiles y crítica social, dosificando de manera muy inteligente la información, la magia y el romance aunque creo que lo que más destaca es el mensaje de lucha de clases.

