He disfrutado mucho de la lectura de Once was Willem, ya que aunque viene publicitada como una novela de terror medieval, es más bien una fantasía oscura sobre quiénes son los verdaderos monstruos, narrada desde el punto de vista de uno de ellos.
Y es que aunque actos monstruosos a lo largo de la lectura, lo cierto es que los peores con diferencia no los cometen para nada los seres que ya no son humanos o nunca lo fueron. Esta es la lección que Carey, de forma sutil y personal, nos hace llegar.
El título no está escogido al azar, aunque puede causar extrañeza al lector hasta que se adentra en las páginas del libro. Willem era un habitante de la actual Inglaterra en el siglo XII, un niño que habitaba en el pueblo de Cosham hasta que una enfermedad se lo llevó y un hechicero lo trajo de vuelta convertido en algo que dejó de ser Willem aunque conserve algo de su naturaleza. Un revenant repudiado por todos, pero que nos narrará la historia desde un punto de vista muy acertado y que, a pesar de la distancia tanto temporal como física, despertará nuestra empatía.
Quizá la fuerza principal de la obra sea el conjunto de personajes que el autor ha creado, todo un elenco perfectamente coordinado, en el que destacan los seres sobrenaturales, como el propio Once was Willem o los hermanos cambiaformas, pero que no se queda ahí. Los habitantes de Cosham también representan un papel fundamental en el desarrollo de la historia y como tales reciben atención por parte del autor, que los dota de una personalidad definida y un rol que desempeñar, creando unos relatos verosímiles de cada uno de ellos. Aunque repita los patrones de las historias de “familia escogida” frente a la “familia natural” lo hace de una forma muy correcta y acabas cogiéndole cariño a los miembros de los “siete”.
También me gusta la representación de la mitología “medieval” aún a sabiendas de que es una simplificación bastante extrema del mundo. Si lo comparamos por ejemplo con Entre dos Fuegos, un referente cercano, le falta profundidad, pero creo que es un escenario adecuado para lo que el autor quería narrar.
Una lectura más que recomendable. Todo lo que voy leyendo de M.R. Carey me va convenciendo más.





